El home staging no es decorar por decorar. Es preparar una vivienda para que se entienda bien en los treinta segundos que dura una galería de fotos y en los quince minutos de una visita.
Qué es exactamente
Consiste en despersonalizar, ordenar y realzar lo que ya existe: retirar objetos personales, reducir muebles, corregir la iluminación y devolver a cada estancia una función clara. No se toca la estructura ni se hacen obras. Se trabaja con lo que hay.
Cuándo merece la pena
Cuando la vivienda está vacía y cuesta imaginarla habitada, cuando está tan llena que no se percibe el espacio, o cuando lleva meses publicada sin apenas visitas. Si las fotos del anuncio son antiguas o se hicieron con el piso desordenado, casi siempre el problema no es el precio.
Por dónde empiezo
Luz primero: cortinas ligeras, bombillas cálidas del mismo tono en toda la casa y ninguna lámpara fundida. Después despejo superficies, dejo textiles neutros de lino o algodón y creo un punto focal por estancia. En la Riviera, además, oriento siempre la mirada hacia el exterior: la terraza y la luz del mar son el mayor activo de la vivienda.
Qué no es el home staging
No es una reforma y no disimula problemas reales. Si hay humedad, una instalación vieja o un defecto estructural, hay que arreglarlo o declararlo. Maquillar un defecto para que no salga en las fotos no solo es poco honesto: acaba costando la venta cuando el comprador lo descubre.
Si tu vivienda lleva tiempo publicada y no recibe visitas, antes de bajar el precio merece la pena revisar cómo se está mostrando.
